Resident Evil 7: Biohazard

Análisis de Resident Evil 7: Biohazard

La franquicia de zombis y monstruos más conocida de los videojuegos sigue arrasando en este 2017. No es para menos ya que estregan película y juego con unos meses de separación, pese a que Resident Evil 7: Biohazard deja de lado los zombies para convertirse en un juego más centrado en el género survival horror.

Resident Evil 7: Biohazard

Pese a no contar con zombis en esta entrega, sí que podremos volver a sentir esos orígenes de la franquicia con un cambio realmente grande en comparación con los tres últimos juegos. Algo que es de agradecer, puesto que nos encontraremos con grandes cambios como el paso a de la vista en tercera persona a una cámara en primera persona o una historia alejada de la saga, pero que encaja en el universo Resident Evil perfectamente.

En Resident Evil 7: Biohazard la historia es el punto fuerte del juego y es que a diferencia de otras entregas nuestro protagonista no será militar, policía o similar. Sino que nos pondremos en la piel de un hombre normal y corriente que ha perdido a su amada novia, pero decide seguir sus últimos pasos cerca de la zona pantanosa de los alrededores de Nueva Orleans.

Esta ubicación alejada del mundo es sin duda el emplazamiento perfecto para esta historia de terror, en la que nuestro protagonista se cruzará en el camino de la familia Baker. Una terrible familia de psicópatas que dejan muy claro desde un principio que no son el prototipo de familia ideal.

Si nos olvidamos de resolver algunos objetivos secundarios y limitamos la exploración a lo mínimo para poder avanzar el juego se puede terminar en unas 12 horas. Unas horas que se hacen realmente muy llevaderas, ya que en pocos momentos del juego nos podremos aburrir puesto que nos mantiene en tensión en todo momento. Quizás este sea uno de los aspectos que más nos hagan disfrutar el juego, puesto que mientras recorremos el complejo donde vive la familia Baker que consta de varios edificios tendremos el temor de encontrarnos con uno de ellos en todo momento.

Esta sensación de miedo constante se mantiene aunque hayamos pasado por un sitio en varias ocasiones, puesto que los miembros de la familia irán rondando por la zona y pueden aparecer en cualquier sitio por el que hayamos pasado ya o no. Esto nos obligará a ir todo el rato con pies de plomo y vigilar cualquier esquina  antes de girar.

Una de las cosas que nos llama la atención es la libertad de movimiento, puesto que no estamos ante un sandbox de mundo abierto y no siempre podremos deambular por donde queramos. Pero normalmente si podremos utilizar el factor exploración y recorrer libremente el complejo de la familia Baker, esto nos permitirá encontrar distintos suministros (munición, botiquines, etc), llaves para abrir nuevas zonas o puertas y otros objetos.

El inventario al igual que en las primeras entregas de la serie será un desafío, puesto que tendremos un número limitado de objetos que podremos llevar encima. Además de un baúl de suministros en el que podremos guardar lo que no necesitemos en ese momento o los excedentes de munición, piezas, botiquines, etc. Esto nos obligará a llevar los objetos imprescindibles y dejar algo de hueco para lo que podamos encontrar.

Es necesario ahorrar al máximo los botiquines, ya que la salud no se regenera automáticamente después de un ataque y poder curarnos en un momento crítico puede suponer la diferencia entre la vida o la muerte.

Resident Evil 7: Biohazard cuenta con dos niveles de dificultad iniciales, uno muy sencillo que no recomendamos a no ser que jamás hayas jugado a un juego de este estilo, ya que es muy sencillo pasarse el juego. El modo normal nos permite disfrutar de una experiencia más que notable, con enemigos capaces de asesinarte en cualquier momento. Una vez completado el juego por primera vez podremos desbloquear un modo todavía más extremo donde los enemigos lanzarán ataques más contundentes y tendrán más vida.

Las raíces de la saga se conservan en pequeños gestos como en la falta de munición o vida, que nos obligaban a recorrer la zona una y otra vez buscando suministros o disparar a los zombis en las piernas para acuchillarlos luego. Pero esto no impide que se innove con por ejemplo la fabricación de objetos o armas a modo de crafteo, utilizando para ello piezas o planos que iremos encontrando distribuidos por el escenario.

En cuanto a la acción del juego podemos decir que nos permite vivir una auténtica experiencia de terror en todos los combates, ya sean los jefes finales (representados por los miembros de la familia Baker) que estarán repartidos por zonas o las hordas de pesadillas (monstruos) que nos atacaran en determinados momentos haciendo que sintamos esa presión de quedarnos sin munición y no dar abasto.

Resident Evil 7

Podemos encontrar elementos que dan un toque de realismo a la historia como las cintas de vídeo, en estas cintas nos pondremos en la piel de varias víctimas de la familia Baker, pudiendo disfrutar de otras formas de jugar y reviviendo el desdichado final de cada una de sus víctimas.

Sin duda los gráficos es algo que en Resident Evil 7, nos han desilusionado un poco en algunos momentos. Ya sea porque en algunas zonas aprovechando la oscuridad del ambiente no se han pulido muy bien las texturas o por la falta de interacción de los decorados con los disparos, golpes, etc. En algunos momentos echamos en falta eso que hemos podido ver en tantísimos shooters como es disparar a una simple estantería y desmontarla en mil pedazos.

Por otra parte la banda sonora cuenta con buenas canciones que nos pondrán en tensión de un momento a otro y que en algunos casos nos servirán para averiguar que el peligro ha pasado. Si te gustan los juegos de terror, Resident Evil 7: Biohazard es  lo que estabas buscando, ya que nos permite identificarnos con el pobre hombre que se ve arrastrado a una locura llena de dementes y monstruos por el amor de su vida.

 

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